Qué mobiliario pide un restaurante antes de abrir
Una silla de restaurante se sienta y se levanta cientos de veces al día. La que aguanta un año en una casa dura un mes en un salón: qué pedir y en qué orden.
Una silla de restaurante se sienta y se levanta cientos de veces al día, se arrastra sobre el piso y se limpia con químico. La que aguanta un año en una casa dura un mes en un salón. Esa es la diferencia que hay que tener en la cabeza al comprar.
La silla es la decisión que más caro sale si se equivoca
No por lo que cuesta, sino por lo que cuesta reponerla a mitad de temporada. Lo que hay que mirar:
- La unión del respaldo con la estructura. Es donde se afloja primero, porque cada cliente que se levanta se apoya ahí. Una silla que se siente firme en el showroom puede no estar hecha para ese uso.
- El regatón. Suena a detalle y no lo es: es lo que se arrastra sobre el piso todo el día. Si tu piso es duro, un regatón malo te raya el piso; si es blando, se come el regatón.
- El tapiz, contra el químico de limpieza. No basta con que se limpie: tiene que aguantar que lo limpien con producto todos los días.
- Interior y exterior son sillas distintas. Si tienes terraza, la silla de terraza no es la misma aunque se vea igual. Fabricamos las dos.
La barra se hace a la medida del muro, no al revés
La barra y la contrabarra son los dos muebles donde el «a medida» deja de ser un lujo y pasa a ser lo único que funciona. Un local rara vez tiene el muro recto ni la longitud exacta de un mueble de catálogo, y una barra que no llega al muro deja un hueco que junta suciedad y se ve mal desde el primer día.
Como la fábrica es nuestra, la barra sale con la medida exacta de tu muro y la banca corrida también. Y el tapiz puede ir en el color de tu marca sin que eso se vuelva un proyecto aparte, que es lo que suele pasar cuando el mueble lo trae alguien más.
Banca corrida o sillas sueltas
- Banca corrida contra muro — mete más comensales por metro y hace el salón más cómodo de recorrer, porque de un lado no hay que apartar sillas. Es lo que conviene cuando el espacio es angosto.
- Sillas sueltas — flexibilidad para juntar mesas y adaptar el salón a grupos. Cuesta metros pero gana en operación si tu clientela varía mucho de tamaño.
La mayoría de los salones que funcionan bien usan las dos: banca contra el muro, sillas en el centro.
El ruido: el problema que nadie ve en el plano
Un salón con superficies duras —cristal, concreto, piso pulido— rebota el sonido, y a partir de cierta ocupación la gente sube la voz para hablar, lo que hace que el de al lado también suba. A partir de ahí el salón se llena de ruido aunque no esté lleno de gente, y la cena se acorta.
Es un problema que se resuelve mucho mejor antes de abrir que después. Somos distribuidores autorizados de paneles acústicos Sonara y los instalamos junto con el resto del mobiliario, en la misma visita.
El orden de decisión, contra la fecha de apertura
- El plano y el aforo. Cuántos comensales quieres y cómo se distribuyen decide todo lo demás.
- Barra y contrabarra. Son lo que se fabrica a medida y lo que más condiciona el resto del salón.
- Mesas y sillas. Aquí entra la cuenta de interior contra terraza.
- Acústica. Si el salón es duro, esto no es opcional.
- Electrodomésticos y complementos.
Fabricamos contra tu fecha y entregamos instalado antes de abrir. La fecha se cierra al cotizar, no después.
Qué mandarnos
El plano o las medidas del salón, cuántos comensales quieres, si hay terraza y si el local tiene superficies duras. Con eso te decimos qué cabe y cómo queda antes de cotizar nada.
Puedes ver todo lo que equipamos en restaurante y bar o descargar el catálogo para restaurantes. Cotizamos el mismo día hábil.



